Apicultura y sus derivados
Se conoce como apicultura (cultivo de abejas) a la actividad orientada a la crianza de abejas y a prestarles los cuidados necesarios con el objeto de obtener y consumir los productos que son capaces de elaborar y recolectar.
El principal producto que obtiene el hombre en esta actividad es la miel. Su origen es muy antiguo, ya en las pinturas rupestres del mesolÃtico presentes en la Cueva de la Araña, en Bicorp, proliferan escenas de la recolección de la miel. Aunque es difÃcil de determinar, se calcula que estas pinturas podrÃan datar entre 7.000 y 8.000 años de antigüedad.
En el MesolÃtico, 10.000 a 5.000 años adc, el hombre comienza la recolección de la miel de colmenas silvestres y en el NeolÃtico es cuando aprendió a controlar las abejas y enjambres. La apicultura alcanzó su apogeo cuando el único elemento conocido para endulzar los alimentos era la miel. El descubrimiento de América y la plantación de caña de azúcar en las regiones tropicales de este continente, hizo decrecer sensiblemente la importancia de la apicultura. Sin embargo su práctica no se interrumpió en ningún momento.
La apicultura moderna comienza con la creación de los panales y los cuadros móviles, de forma que no destruyen los mismos al realizar la cosecha de miel.
Pero la abeja no solo produce la miel, la cera tuvo una importancia muy grande dentro de la apicultura. Hoy en dÃa, con el desarrollo de nuevas técnicas de conservación, manipulación y mecanismos para su recolección obtienen otros productos de las abejas como polen, propóleo, jalea real y veneno (apitoxina), todos ellos con interesantes aplicaciones en el mundo de la salud y cosmética.
El propóleo o propolis, otra sustancia fabricada por las abejas
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Además de la jalea real, las abejas fabrican una sustancia de excepcionales propiedades: el propolis (también conocido como propóleo). Se trata de una sustancia resinosa que obtienen de las yemas de los árboles y de algunos vegetales y que luego en la colmena terminan de procesar ellas mismas. Cuando al néctar y el polen es poco frecuente, las abejas recolectan esta resina de los árboles y la utilizan para tapizar las paredes de la colmena con ella, esto les permite mantenerla libre de bacterias. Estas propiedades antibacterianas también se reflejan en el hombre y el propolis constituye un remedio natural del que puede beneficiarse en un buen número de ocasiones. De hecho, su utilización en el hombre se remonta a 2.300 años atrás. Los antiguos egipcios lo utilizaban en el proceso de momificación para evitar la descomposición de los cadáveres. Hoy en dÃa, la importancia del propolis se basa en que aumenta la resistencia del organismo frente a las infecciones.
La bibliografÃa describe multitud de propiedades; además de antibacteriano, es antiviral, inmunoestimulante, antiinflamatorio, cicatrizante y ligeramente analgésico.
El propóleo (propolis) está compuesto de resinas, ceras, flavonoides, sales minerales, aceite esencial y cientos de compuestos, muchos de los cuales todavÃa sin estudiar.
La jalea real es un producto secretado por las abejas entre el dÃa quinto y catorceavo de su existencia. Constituye el alimento exclusivo de todas las larvas de la colonia hasta el tercer dÃa de vida, y la abeja reina tiene el privilegio de alimentarse de jalea real durante toda su existencia. Este hecho condiciona que la abeja reina, vive entre 5 y 6 años, mientras que el resto de abejas apenas si alcanzan los 45 dÃas. Fijaos si es nutritiva la jalea real!!
La jalea real es por lo tanto, no sólo un alimento esencial e indispensable para las abejas, sino que es un concentrado biológico dotado de un poder alimenticio único.
En su composición destacan 16 vitaminas, muchas de ellas de importante efecto antioxidante; acetilcolina, excelente para la memoria y el sistema nervioso; sustancias de actividad antibiótica; 18 aminoácidos, 8 de los cuales, aun siendo imprescindibles para el organismo, no pueden ser producidos por el cuerpo humano; silicio, potasio y fósforo entre otros minerales.
Estas excepcionales propiedades pueden también ser utilizadas por el hombre. Entre sus actividades en el organismo destacamos: aliviar el cansancio producido por el esfuerzo fÃsico e intelectual, afrontar el dÃa con mucha más energÃa, reforzar las defensas naturales del organismo, etc…
Al igual que las hormigas, las abejas son insectos sociales, no pueden tener una existencia aislada y necesitan vivir en colonia. Viven en una sociedad muy fuertemente organizada, siempre compuesta de obreras, de zánganos y de una sola reina.
Las obreras son exclusivamente abejas hembras, las más numerosas de la colonia (cerca de 30.000 hasta 70.000 por colmena). Trabajan sin descanso, y se encargan de todas las tareas inherentes al buen funcionamiento de la colmena. Pero, al contrario de las hormigas que tienen asignada una sola tarea especÃfica durante toda su vida, las abejas las hacen todas, sucesivamente, durante una vida que, por término medio, dura solo unas semanas (cerca de 45 dÃas). Durante su vida hace las funciones de limpiar la colmena, alimentar de jalea real a las larvas reales, almacenar polen y néctar, agitar muy rápidamente sus alas para mantener la temperatura y humedad constante en la colmena, fabricar cera, vigilar la colmena, etc…
Los zánganos son los únicos machos de la colonia. Son solo un centenar, son más gordos, más redondos y más peludos que las obreras. Son tolerados en el seno de la colmena como fecundadores potenciales de la reina y viven en primavera y en verano. No siendo capaces de alimentarse por si mismos, son alimentados por las obreras. Como no tienen aguijón no pueden asegurar la protección de la colonia y su misión esencial es la de fecundar a la reina.
Y por fin hay que hablar de la reina, sólo una por colmena. Nace en un alvéolo real, un alvéolo más grande que los otros de forma oblonga construido especialmente por las obreras para abrigar larvas reales. Para asegurar la perennidad de la especie la colmena tiene siempre varios alvéolos reales conteniendo cada uno una larva alimentada con jalea real y susceptible de volverse reina.
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